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| La semana pasada, el jueves 23 de mayo mi mujer Vania recibió el flamante coche que había comprado días antes. Cuando llegó a casa con su coche nuevo los perros le ladraron hasta que Poguaçu entró y meó dentro. Dos dias antes yo había puesto una lona sobre el cajón de mi pick up, lo cual extrañó mucho a los perros. Al día siguiente viernes 24 se murió el padre de un amigo nuestro y para acompañarlo en su dolor asistimos al funeral que tuvo lugar a las17.30 de la tarde. Al salir observé una pequeñaabertura en la parte posterior del pick up, hecho al que dí poca importancia pensando que habría olvidado cerrarlo bien, cerrándolo a continuación apretando el clip correspondiente. Regresamos a casa en coches separados, paramos delante de la puerta principal, la abrimos y como siempre los perros todos sueltos (ocho perros, tres adultos y cinco cachorros), nos recibieron en la puerta y entramos con los coches. Observamos que hasta los pequeños perros ladraban demasiado a los coches, como siempre iban corriendo detrás de ellos hasta el parking. Al salir de ellos continuaban ladrando hacia los coches. Vania comentó el hecho de lo exagerado de los ladridos, pero entramos en la casa, cenamos algo preparado por Vania, nos duchamos, hicimos algunos trabajos en la casa, vimos el correo electrónico, dimos de comer a los perros y nos acostamos ya que estábamos cansados y un poco deprimidos. Los perros continuaban ladrando y nosotros otra vez pensábamos que posiblemente ladraban a los coches o a los monos que existen en abundancia en los árboles de nuestro jardín. Vania se durmió y yo estaba viendo una pelicula en la televisón, pero tanto ladraban los perros que cogí una linterna y salí para controlar. Al no observar nada extraño o anómalo, pensé que ladrarían a los monos y regresé a la cama, serían aproximadamente las 21 horas... Me dormí un ratito, pero me desperté a las 23.55 por los ladridos de los perros que continuaban en el mismo sitio donde estan los coches bajo un gran árbol. No sabía mas que pensar y decidí averiguar de una vez por todas que estaba pasando. Cogí mi rifle, la linterna y salí fuera. Todos los perros se pusieron muy excitados al verme y corrian de un lado para otro. Me acerqué a los coches y de repente oí una voz de mujer desde la caja de mi pick up diciendo:“Por favor señor, aparte estos perros y AYÚDENOS porque están intentando matarnos, uno de ellos ya ha mordido a mi “marido” y está sangrando.” Abrí el cajón completamente y apunté mi rifle hacia ellos, dos de los perros saltaron dentro mordiendo al hombre en la barriga y Opala mordió a la mujer en la pierna. Yo intentaba sujetar a la perra porque sentía compasión porque era una mujer. Vania se despertó apareciendo muy asustada, al ver la situación me trajo una correa y me pidió de librar a al hombre de la boca de Poguaçu. Lo hice porque ella estaba muy nerviosa y sentía lástima por estas personas. Cerré otra vez el cajón pero no del todo, y los perros continuaban ladrando, incluídos los pequeños, especialmente una hembrita de cinco meses llamada “Jurema II da Jaguara” la cual estaba muy pendiente de estas personas, intentando atacar junto con Puguaçu saltando encima del coche y ladrándoles. Mientras yo controlaba a Opala y Poguaçu, Vania llamó a la policía. Llegaron en cinco minutos y Vania tuvo que guardar a los perros en las perreras para que pudieran entrar. Yo tenía a Puguaçu sujeto con la correa y la policiá le tenía miedo porque estaba muy excitado y nervioso, atacando a todo lo que se movía. Me aparté un poquito del pick up y la policia abrió el cajon y sacó fuera a la pareja. El hombre era de raza blanca, de 28 años de edad, un peso de 111 kilos, iba vestido con camisa de manga larga y corbata, sangraba de la parte baja de su trasero donde el perro le había sujetado, tenía un brazo roto y torcido que se lo había producido al intentar salir del coche al entrar en el terreno. La mujer tenía 32 años, parecía estar bajo la influencia de drogas y sangraba por un pequeño mordisco en su pierna izquierda, que necesitó puntos de sutura. Ellos tenían verdadero pavor a los perros. La policía llevó a la pareja al cuartel y después al hospital, y durante el interrogatorio los ladrones declararon que eran de Rio de Janeiro y que habitualmente solían esconderse en coches, y una vez llegaban al garaje salían y robaban objetos en lacasa de los dueños. Curiosamente el hombre tenía en su poder un cuchillo y una pistola de juguete, una imitación de 9 mm. que usaba para amenazar a las personas, ya que muy poca gente sabe distinguir un arma de juguete de una verdadera. Alrededor de la una de la madrugada todo acabó y nosotros agradecimos a Dios tener unos perros tan buenos. Yo estoy muy orgulloso de tener “FILAS en mi casa, confirmando que no hay mejor protección que un “VERDADERO FILA”. MAS IMPORTANTE DE TODO segun mi opinión es: Ellos tienen temperamento, no necesitan un figurante para demostrar su “ojeriza” y ellos nos quieren y nos protegen contra los intrusos en todo momento,incluso cuando nosotros no sabemos lo que ocurre. A la mañana siguiente recebimos la visita de la policía para pedirnos una pareja de cachorros. Desde entonces he recibido ya tres visitas del hombre encargado de la perrera de la Policía Militar para ver el comportamiento de los filas en situaciones de estrés y situaciones simuladas. El Comandante de la perrera ha decidido comprar algunos Filas parautilizarlos como perros de protección en situaciones especiales, para situaciones normales la policía todavía prefiere trabajar con Pastores Alemanes que son mas fáciles de manejar. Es otra cosa que me ha hecho feliz de verdad. Esta es nuestra sencilla, verdadera y reciente historia. Olegario, mayo de 2002. |
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